martes 31 de julio de 2007

Soltar para ver

¡Bueno basta! Agarro una bolsa grande, muy grande y empiezo a tirar.
Tiro todas las fotos grises (incluidas las de mi abuela en Mar del Plata). Tiro la ropa que ya pasó de moda. Tiro las cartas amarillas y las flores secas. Tiro los huesos de cuando estudiaba medicina. Tiro todos los boletos de colectivo que guarde a pesar que ninguno es capicúa, las entradas de cine y de teatro, y el boleto de esa única vez que cometí el error de subirme a una montaña rusa. Tiro los diarios íntimos (todos), hasta ese que escribí en el año 96 con letra prolija porque tenía hojas perfumadas. Tiro los juguetes (incluso los pequeños ponis y el barco pirata de los play). Tiro todas las ramitas que quién sabe donde junté, todas las piedras y todos los caracoles (sí, los de costa del este también). Tiro todos los papeles de regalo, los globos desinflados y las tarjetas que acumulé a lo largo de mis cumpleaños y navidades (incluso esa que me había escrito papá noel, con la que me enteré de esa verdad tan tan terrible). Tiro los trofeos de gimnasia y los patines. Tiro la alergia que me dan los ácaros que viven entre todas estas cosas viejas. Tiro las cajas de zapatos, las pilas gastadas, los cuadernos usados y todas las lamparitas quemadas que guarde una vez por si acaso. Tiro el espejito que se me rompió hace cuatro años y justifica mi mala suerte. Tiro los plastiquitos que guarde porque seguro se salieron de algún lado, y las doce fibras que ya no escriben. Tiro el martes soleado que pasó la semana pasada. Tiro las ganas que tenia de ver esa película que ya sacaron de cartel. Tiro todo eso que tendría que haber dicho en ese momento en el que no decía nada. Tiro esa idea buenísima que no puedo recordar. Tiro las medias que alguien decidió olvidarse entre mis sabanas la última vez que lo vi. Tiro todas las mascotas que tuve y las personas que ya no son. Tiro los lugares que no conocí cuando hice ese viaje. Tiro la alfombra de alguien. Tiro la puerta que no pude abrir sin la ayuda del cerrajero y el estante que no pude alcanzar. Tiro la primavera del 2004. Tiro todo eso que no pude curar y las cosas que no puedo cambiar. Tiro el perfume de la campera de alguien. Tiro todo lo que me reí. Tiro los chistes que no me causan más gracia porque ya me los sé, y esa adivinanza antes de adivinarla. Tiro el polvo suspendido en el aire, que supongo siempre está, pero sólo lo veo con la luz que entra a la mañana por las ranuras de la persiana (como recordándome que hay algo más).Tiro lo que podría ser perfecto. Tiro el andar en la bicicleta violeta que me robaron. Tiro los ataques de risa d alguien. Tiro la remera azul que no elegí, y la carrera que no elegí. Tiro el lugar donde no estuve en el momento en que llegaba tarde. Tiro la gente que me hubiese gustado conocer más. Tiro el olor a vainilla. Tiro el apéndice que no leí. Tiro la risa que me compartió un nene en el subte ayer cuando estornudo un señor, el ratito que me quede en la cama haciendo fiaca esta mañana, los 40 minutos que esperé el colectivo hace un rato y el segundo que pasó recién... y tiro todo lo que podría estar haciendo ahora en lugar de escribir esto que escribo.
Suelto todo esto por un momento y espío que más hay allá afuera.

lunes 30 de julio de 2007

Anabel


Ani que grita “tía maiiia vení a tomar el té de ajugandooo”.
Ani que le gusta pintarse las uñas y los labios de rojo.
Ani que ya está grande para decir “amarrón”.
Ani hecha de margaritas amarillas.
Ani que actúa “maiiiia me astime” para que le ponga curitas con dibujitos.
Ani que corre, se cae de boca al piso, se levanta y se ríe. Ani que se tira del tobogán alto y le gusta no hacer pie en el pelotero... Ani que no le tiene miedo a nada.
Ani que se mete al mar a cazar huevos de pescado y opera aguas vivas con la palita... Ani que no le hace asco a nada (excepto a las verduras verdes).
Ani curiosa, Ani que pregunta.
Ani que llora con la película Anastasia.
Ani que no la puedo sacar de la pileta.
Ani que le gustan los perfumitos, Ani con olor a chicle rosa.
Ani que se hace amiguitos en la playa.
Ani con Gandy, Ani que señala al canario, Ani con Rances, Ani con Michel, Ani con Sofia, Ani con tortugas de agua...Ani que perdí la cuenta, sos bichera nena!!
Ani que rompe el papel de los regalos.
Ani que patea cuando duerme...y cuando no duerme.
Ani que se lleva el mundo por delante.
Ani que creciste demasiado rápido!!!!

(No sé que pasó que te dejé de ver justo cuando vivías a la vuelta mi casa... pero sabete que te adoro nena, te quiero muchiiiisimoooo, sé muymuymuy feliz!)

viernes 27 de julio de 2007

¿Sobre la libertad?


Ellos, los hombres, hablan de libertad.
Ellos que no saben nada.
Ellos que no saben quienes son, de donde vienen ni a donde es que van.
Ellos que se aburren.
Ellos que no pueden pensar en 4 dimensiones.
Ellos que no se pueden imaginar sin tiempo, sin espacio, sin causas, sin explicaciones (irónico lo que escribo buscando algo más, alguien que sepa todas las explicaciones)

¡Lo juro! Los escuche... hablan de libertad
Ellos que están sujetos al lenguaje.
Ellos que se llaman orgullosos por nombre y apellido.
Ellos que mueren de hambre desde que decidieron que las cosas del mundo les pertenecen a unos y no a otros.
Ellos que están atados a una época.
Ellos que hablan de moral.
Ellos que están presos en un cuerpo
Y como si esto fuera poco, se encierran entre ellos mismos... construyen cárceles, conventos, escuelas y oficinas donde se encierran nueve horas por día. Se divierten solo si pierden la conciencia bajo el efecto de lo que llaman alcohol o drogas; me llegaron comentarios que por el año 2000... 2100 (es igual) buscan para reunirse lugares en donde la música este lo suficientemente alta como para no escucharse, y la luz lo suficientemente baja como para no verse a los ojos con claridad, mientras otros dicen divertirse encerrándose (después de esas 9 horas de oficina) en eso que llaman casas, en eso que llaman televisión. Claro que utilizan diferentes recursos con este fin, pero la consigna es siempre la misma: no pensar. (¿En qué?)

Tienen el descaro de hablar de libertad, justo ellos que no pueden pensar fuera de lo que llaman cultura... ni siquiera son capaces de pensar fuera de su propia cultura, dentro de otras culturas que también le pertenece a la especie humana... no escuchan al vecino y se inventan guerras y pelean por ideologías que solo son infelices inventos...
Hablan de libertad, ellos que se encuentran encerrados en una vida, corta y sin un único sentido.


Nota: Cuando me refiero a "los hombres" hablo de la humanidad NO DEL GÉNERO MASCULINO. No tengo nada en contra de su género sr.lector. je

miércoles 25 de julio de 2007

Sobre la vergüenza


Ufa! Si... me da vergüenza!
Siempre tuve vergüenza, creo que nací con vergüenza (estudiantes de psicología abstenerse a cualquier tipo de interpretación!! La gente NACEEEEE con vergüenza jaja)
Vergüenza a que señoras grandotas me toquen los cachetes y me digan lo tanto que he crecido, vergüenza de cantar en los actos del jardín y vergüenza de mi mamá que saluda desde atrás levantando la mano y gritando “maritaaaaa” (esa no es mi mamá... no es mi mamá...), vergüenza de salir en las fotos del jardín (este año el patito nooo!! por favor señor!!! noo..) vergüenza de ser abanderada (esto va a terminar rápido, esto va a terminar rápido... tendría que aprenderme algún día la cancioncita esta de San Martín), vergüenza al “Tibi lea” o “Tibi pase al pizarrón” (nooo, cualquier cosa pero el pizarrón no que me hace doler la panza), vergüenza de que el hermano de paula me mande cartitas diciendo que gusta de mi, vergüenza de que me toque ser la mancha o el delegado, vergüenza de que Nico me pregunte si quiero bailar con él "el gato" en el acto del 25 de mayo, vergüenza de hacer amigos nuevos, vergüenza de que me pregunten porque no hablo nunca (¿tengo que responder?), vergüenza si el chico que me gusta me pide prestado el libro de inglés, vergüenza de toda la familia de mi novio (¡el próximo: huérfano!), vergüenza cuando me cantan el feliz cumpleaños (¿tengo que poner cara de feliz cumpleaños?), vergüenza si encuentro gente por la calle que no veo hace mucho, vergüenza de hablar por teléfono, vergüenza cuando se me traban las monedas en la maquina del colectivo, vergüenza si me tropiezo, vergüenza de los mozos, vergüenza de que estas pavadas todavia me den vergüenza, vergüenza si se dan cuenta de que me da vergüenza...y trato de disimular pero se me nota en la voz que dice bajito que hagan como si no me escuchan del todo, se me nota en los movimientos que se hacen torpes y se me nota en la piel que se pinta de rosa, de rojo, de bordo y grita ¡por favor no me miren más!... ¿Cosa rara no? Detesto que la gente se entere de mi vergüenza, trato por todos los medios de disimularlo y sin embargo, se me pone la cara colorada que justamente es la parte que más se ve... ¡¿porqué no se me ponen colorados los pies?!

martes 24 de julio de 2007

Sobre sentir en los bordes

A raíz de un sueño se me ocurrió preguntarme porqué me gustan tantos los limites.¿Qué es lo que tanto disfruto en esas pesadillas en las que casi casi me caigo, casi casi me atropella, casi casi me vuelo, casi casi me matan....? Y pucha que me despierto!!
En la vigilia, sufro y disfruto estos límites en tanto los busco todo el tiempo. Pequeños riesgos cotidianos: cruzar el semáforo en amarillo, casi verde; llegar casi demasiado tarde, estar a punto de contar ese secreto...y tirarme de ese tobogán tan alto desde el que no sé si voy a llegar viva al arenero, colgarme con los pies de la trepadora alta y soltarlas manos, dormir una noche sin mirar lo que hay debajo de la cama, meter la cabeza en ese lugar en donde no se si va a volver a salir, entrar al mar cuando está muy revuelto y los tiburones y las sirenas me tocan las rodillas. Siempre busqué ese lugar entre todo o nada, entre ahora o nunca jamás.
¿Qué hay en ese momentito entre ganarlo o perderlo todo?
Hay un tiempo y un espacio... ¿realmente los hay?
Cada vez que corro un pequeño peligro, el tiempo y el espacio se me escapan, no existen, no son. En un “te quiero” se me desacomoda el tiempo, los segundos se hacen agua fría, los minutos un ramo de violetas y las horas barriletes.
En un abrazo se me desarma el espacio; los vectores se estiran hasta un poquito más que donde queda el infinito, las dimensiones se caen unas arriba de otras que ya se habían caído y se pliegan haciendo barquitos que se van lejos, al costado de donde queda muy cerca…y vuelven a la palma de mi mano en forma de papel picado. En un abrazo tengo el espacio todo del mundo en la palma de mi mano.
Entonces le saco el espacio, le saco el tiempo y me quedan los olores, los sabores, los ruidos y los colores...
Pero si llevo esas percepciones también al limite, al extremo se hacen polvo y desaparecen. Demasiado fuertes o demasiado tenues escapan a mis sentidos. En diciembre tanto olor a jazmín que no huelo…tampoco puedo sentir el olor de las lágrimas. Si me empalaga no tiene ningún sabor… (el gusto quizás es lo que tenemos más desarrollado, ¡no se me ocurre nada que no tenga gusto a nada!..ya se me va a ocurrir). Un piano con el volumen demasiado alto deja de hacer música para ser un ruido insoportable que si se alza un poquito más ya no lo escucho…tampoco puedo escuchar el ruidito que hacen las babosas al arrastrarse (siempre me intrigo como será). De la infinidad de colores voy al límite, y todo es negro y ya no veo.
Entonces le saco el espacio, le saco el tiempo, le saco las percepciones…me queda el otro. ¿Qué otro? ¿Serás mi otro?... ¡¡¡¿Otra vez me van a sacar mi otro?!!!…¡y me lo sacan! y me quedo con el deseo de ese que se fue.
Entonces sin límites de espacio, ni de tiempo, ni de percepciones y sin otro; quedo yo y mi deseo. ¿Qué deseo? Si no hay nada que desear…no hay tiempo, no hay espacio, no hay percepciones, no hay un otro perdido…porque para perderlo tuvo que haber sido… ¿Fue?, ¿Realmente fue como para justificar mi desear? (mmmmm...recuerdo que puedo desdecirme de todo lo que digo cuando se me dé la gana!!)
Si no fue, estoy en problemas…estoy yo sola, sola, solísima. Paradita en el límite de todos los limites, en el borde que nada bordea. Y como no hay nada que bordear no encuentro apoyo, nada me sostiene, me patino y me caigo sin caer en ningún lado (porque no hay lados), en ningún momento (porque no hay tiempo) y ¡lo peor! Sin límites porque ya nada me limita...................... ¿Nada me limita?
El único límite real en la nada es la muerte. Solo yo. Solo la muerte. ¿Y en el medio? algo más tiene que haber que me lleva y me trae, algo que me que hace disfrutar las pesadillas, algo que me hacen sentir tanto... tanto ¿Será por eso que me gusta inventarme límites que no existen? ¿Por qué me hacen sentir? ¿O serán simplemente un ensayo?

domingo 22 de julio de 2007

Pajaritos en la cabeza I

Prefiero una buena idea antes de decirla
Prefiero las sorpresas
Prefiero no abrir los ojos abajo del agua e imaginarme barcos hundidos y tiburones (una vez, a los siete, no me aguante más y los abrí... me encontré con que el pelo de una sirena era parte del andarivel. No los volví a abrir.)
Prefiero el PA-PA-PA antes de caerme (o no), luego de tropezarme
Prefiero las amenazas
Prefiero la novedad
Prefiero las introducciones a las conclusiones
Prefiero correr el riesgo
Prefiero no saberlo todo
Prefiero la hoja en blanco
Prefiero salvarme
Prefiero los libros en los que uno elige el final
Prefiero no leer el final
Prefiero el caos, el movimiento, la tormenta y los huracanes
Prefiero el deseo
Prefiero la ultima pieza del jenga
Prefiero mirar para atrás en el cine... ¿De donde sale la imagen? ¿Qué...quién hay ahí atrás? ¿Cuántas veces miró la película? ¿Ya sabe el final?
Prefiero el envoltorio al regalo
Prefiero las mentiras
Prefiero los vidrios espejados ¿Quién me vende boletos todas las mañanas? ¿Es el mismo?...Si... son los mismos guantes grises...
Prefiero lo que no se puede
Prefiero tener a la mancha bien cerca y las paredes bien lejos
Prefiero la indecisión un segundo antes de la total certeza
Prefiero que existan las brujas
Prefiero las razones sobrenaturales
Prefiero esto que escribí cuando era inspiración
Prefiero no ver bien de lejos.
Debo confesar, me siento una afortunada por tener astigmatismo... veo señoras con gatitos en los brazos en lugar de tapados de piel, palacios reales en lugar de iglesias evangélicas, monumentos en las plazas a payasos sonriendo en lugar de a próceres serios y unos pintorescos buzones en las puertas de las casas, perfectos para recibir cartas de amor... en lugar de canastos para la basura.

viernes 20 de julio de 2007

Este año decidí regalarles poesía jajajaja

Gabita, cajita de música cerrada. Cajita repleta de música. Dicen que además de música hay otoños, hay tortugas que comen torta, duendes en alpargatas, hay un diosito al que se le reza prendiendo un espiral, hay almas sueltas en busca de sensaciones, tontorerias en parís, baba de perro, un peine rosa, aceitunas descarozonadas o descorazonadas, olor a eucaliptos o a libros viejos y música de gilda a todo volumen. Pero shhhhh, que si uno se acerca de a poquito y presta mucha atención, puede escuchar (a veces) un violín que llora bajito, en secreto...

Mabita, la muñeca bailarina de la cajita de música que giró, giró, giró y se embaló, y siguió girando, y se le acabo la música y siguió girando, y se mareó y trastabilló y se salió de la cajita... dicen que todavía se la puede ver (sobretodo en las penumbras) girando y golpeándose contra paredes azules o abajo del agua tibia... buscando una música que se le acomode al baile...

Lau es la musiquita. Lau canta risas, canta plumitas de colores, canta olor a peras. Salpica música, rimas y dientes blancos. Musiquita que te abraza, te abriga y te contagia. Musiquita que te sopla el cuello. Musiquita que te hace cosquillas en la panza. Musiquita para orejas grandes. Musiquita de calesita al sol y paraguas rojos.

Pencas, son tan distintas, tan tannnnnto!!
Pencas de toda la vida. Pencas de siempre.
Pencas que me caigo y que me atajan.
Pencas que me dejan ser ahí donde más soy.
Pencas que las necesito mucho!!
...y me pongo empalagosa... y las quiero con el alma.