viernes 30 de noviembre de 2007

Al mes de Diciembre...

Si Diciembre me prestara atención por un momento, me enojaría mucho con él. Le diría papeles rotos en la cara, y le mentiría a gritos que no lo necesité, que no me sobró poesía, que no se me helaron los pies. Le sacudiría los espacios en blanco y le despeinaría la paciencia. Más tarde me calmaría, lo miraría bien atrás de la piel y le abrazaría hojas secas al oído para sanar lo opaco que tienen sus ojos. Por último le besaría carcajadas de azúcar negra en los labios hasta sonrojarle las orejas...y lo dejaría ir. otra vez.

miércoles 28 de noviembre de 2007

Anilina...Presentación en sociedad


Ocurre que anilina sabe. Sabe demasiado. Entonces muchas veces le tapo las palabras, la ato de pies y manos para que se quede quieta. Para que me deje quieta. Pero la muy anilina se las ingenia para hacer en colores todo lo que yo me guardo en blanco y negro.... Anilina que un día se me apareció sin avisar. No golpeó la puerta, entró y se quedó. Anilina de puertas chiquititas que un día cantó. Anilina que busca un lugar de sombra donde descansar cuando se despierta después de soñar mucho. Que vive en una casa bajita, sin techo y se baña en una fuente de plaza. Anilina, la guerrera más cobarde. Caprichosa hasta las ultimas consecuencias. Anilina que camina ligerito porque se le escapa el corazón del pecho. Anilina serena, de paciencia corta. Anilina es un casi más, es adivinanza inadivinable, es contradicción, es antojo de antojarse y desequilibrio en la cuerda floja. Anilina que no encuentra. Ella, rejunte de todos los genes de todas mis ancestras. Impredecible. Es sorpresa envuelta para regalo. Es un regalo. Anilina que se abre destrozando el papel porque le dijeron que traía buena suerte, y piensa que la suerte es haber encontrado ese papel tan brillante y decide no soltarlo nunca más en la vida... pero cree que nunca más en la vida es infinito y no sabe donde guardar un papel durante tanto tiempo. Se lo esconde entre las medias, pero como le traspiran los pies de tanto correr peces, lo saca y lo usa de corsé, para hacerse la linda, como las damas antiguas que comían empanadas rellenas de membrillo en el cabildo abierto. Le gusta que sea abierto, le hace acordar al viento que soplaba la vez que la rescataron en la cima de una torre donde nunca estuvo. Viento que se parecía al que respiró en un dibujo con olor a crayones. Viento que cabalgaba en una yegua naranja, pisando castillitos de arena. Arena de reloj que se hace agua y nada sin apuro y se va al mar y se lo lleva una ola de acuarela verde, una ola con olor a espiral para mosquitos...
Debo decir que Anilina me ganó, o la dejé ganar porque me cayó simpática...He decidido no atarla mas ni de pies ni de manos, no taparle más las opiniones, no sacarle más sus superpoderes. He decidido sentarme bien atrás para verla bien de lejos, soltarla al viento para que sea donde quiera y después reírme. Pero la muy Anilina me mira con cara de estar suelta en el viento, se retuerce toda y se encierra en una pequeña jaula.

lunes 26 de noviembre de 2007

Con los pies en la luna

Lo que más me gusta de tener los pies en la luna, es que allí puedo decorarme el pelo con frutillas y usar vestidos azul vino para salir a pasear desnuda...salir a buscarle parecidos a las nubes, a deshojar margaritas, a trenzar las hojas de los sauces, a bañarme los tobillos en charquitos de agua helada, a respirar pinos salpicados, a juntar estrellas, a probar raíces, a bailar descalza, a pintarme los labios de rojo carmesí con moras silvestres y cantar olores a ciruela... y perderme tarareando finito.
Lo que más me gusta de tener los pies en la luna, es que allí te puedo esperar mientras riego cartas amarillas.

domingo 25 de noviembre de 2007

Me quedaría a vivir...

en el aire que baila alrededor de una persona que ríe con toda la sinceridad de sus dientes.
en el olor a ojotas nuevas.
en la sombra larga de las siete.
en el envión.
en un peine rosa.
en los ruidos de las noches de verano.
en la indiferencia de la ropa mojada.
en el crujir de un piso de madera.
en una sopa de letras.
entre sabanas blancas.

sábado 24 de noviembre de 2007

Una enredadera de vidrio

Una enredadera de vidrio que clava sus filosas raíces como uñas y dientes furiosos en la boca de mi estomago. Boca que no dice nada. Boca muda.
Una enredadera de vidrio que se riega con mi sangre y hace fotosíntesis con el aire que respiraban mis pulmones. Que crece y se enreda en mi pecho, estrujándome con fuerza los latidos hasta hacer de ellos un único zumbido, monótono, que ya no recita nada.
Una enredadera que en la garganta gira y queda como anillo al dedo. Anillo demasiado pequeño que aprieta, que corta, que me ahorca los gritos y me llena la boca hasta que me sangran las ansias... ya no quiero masticar vidrio.
Una enredadera que me aturde cosas al oído y me venda los ojos para que solo la vea a ella atandome las piernas y los brazos, inmovilizándome.
Soy solo yo contra ella. Tengo miedo.
Tomo valor y tiro de la punta de una hoja que se lleva el revoque que es mi piel. Tiro con más fuerza y se lleva mis músculos y mis huesos... pero los necesito. Entonces mejor no tiro.

viernes 23 de noviembre de 2007

Catorce sirenas

Creo que una vez escuche, o soñé, o me inventé, que en la plaza Arenales de Villa Devoto hay una fuente que solo puede ver aquella gente que pasa con deseos en los ojos. Yo jamás la vi. Posiblemente porque nunca pasé deseando.
Dicen que es redonda, profunda y que parece abandonada. Dicen también que la gente que llega con un deseo, tira una moneda a la fuente esperando que alguien se lo cumpla. Un ser todo-poderoso que entienda de leyes de mercado...
Una vez arrojado el deseo de que el deseo en cuestión sea cumplido, el sujeto deseador se olvida del asunto y se va, a ocuparse de cosas más importantes, como conseguir más monedas para pagar deseos misteriosamente olvidados.
Lo que no sabe esta gente, es que sus deseos nunca son cumplidos porque pocas veces llegan al fondo de la fuente. En general se quedan enredados en los cabellos de catorce sirenas que viven allí dentro, que nadan en redondo buscando deseos ajenos y que cuando los encuentran se los quedan. Catorce sirenas coleccionadoras de deseos pagos. Algunas de ellas los enmarcan y repletan paredes de cuadritos. Otras los escriben en diarios íntimos con letra prolija. Las más emprendedoras los plantan en tierra fértil para que crezcan hasta hacerce incumplibles de tan gigantes. Las más melancólicas los guardan entre las paginas de libros con poesías para que se sequen y así llorarlos cada vez que los encuentran.

jueves 22 de noviembre de 2007

Me obsequio

He tomado una ultima decisión. No voy a volver a decidirme. No voy a pensar más. No voy a planear más. No voy a preocuparme más. Voy a auto-deshacerme. SOY DEMASIADA RESPONSABILIDAD TODA YO PARA MI SOLA, ME VOY A OBSEQUIAR.
Busco un papel grande bien grande, de esos metalizados que se pueden volver a usar porque la cinta scoch no lo arruina, me pliego un poco y me enrosco así plegada en metros y metros de papel brillante. Cuando estoy casi toda envuelta, dejo un agujerito para sacar las manos y me pego un moño bien grande y bien rojo, para que se note que adentro hay algo importante. Un regalo importante, de esos que son tan caros de que se rompen, entonces también me pego una de esas etiquetas que dicen "no golpear". Creo que nada más, que ya está todo... No voy a dejar ninguna nota explicatoria ni instructiva. Que hagan de mi lo que crean más conveniente.
Vuelvo a meter la mano y pego el papel desde adentro. Y me quedo ahí, quietita. Esperando que alguien me tome.

miércoles 21 de noviembre de 2007

Ni blanco, ni negro, ni jacarandá

A veces soy jacarandá bajo la lluvia y me mezclo con el gris del cielo, que baja. Baja hasta el cordón de una esquina, donde siempre es marzo. Cordón que pintan una y otra vez de blanco. Cordón que insiste y se hace gris. Gris como los dibujos de las baldosas, que se desdibujan con la distancia. Como los días que se desdibujan con el paso del tiempo. Como los recuerdos, fotos grises. Entonces no soy la de entonces. No soy la de las fotos, ni jacarandá, ni lluvia, ni cielo, ni cordón, ni esquina, ni marzo, ni distancia, ni día, ni tiempo. Soy gris... como jacarandá bajo la lluvia.

Algún día ocuparan nuestro espacio...


Foto de María Laura Bustos

jueves 15 de noviembre de 2007

Tiempo


Planto un árbol y dejo al tiempo que crezca en sus raices, y en mis pies. Hasta que yo desaparezca. Hasta que él desaparezca. ¿Y el tiempo? No sé.

Te presto, por un momento:

El calor de mi sangre, para que vivas...
Lo tibio de mi aire, para que respires inviernos...
Lo redondo de mis pies, para que andes...
Lo fuerte de mis piernas, para que huyas...
Lo fácil de mi lagrimar, para que llores en el cine...
Lo rojo de mis mejillas, para que te averguences...
Lo blanco de mis dientes, para que rías...
Lo mojado de mis deseos, para que ames...
Lo friolento de mi piel, para que te abrigues...
Lo simple de mi nariz, para que huelas café...
Lo abierto de mis brazos, para que abraces...para que me abraces. Por un momento.

miércoles 14 de noviembre de 2007

Des-con-fío

Desconfío de los extraños. Confío en las sonrisas grandes.
Desconfío de las palabras. Confío en la comunicación.
Desconfío de las buenas explicaciones. Confío en las preguntas.
Desconfío de esperar el momento justo. Confío en que existe un momento justo.
Desconfío de la claridad del amanecer. Confío en el silencio de la noche.
Desconfío de los amores para toda la vida. Confío en lo amantes. Confío en el amor que busca orilla donde anclarse, para volver a irse...a su verdadero amor, el mar...

martes 13 de noviembre de 2007

Mariposa de otoño


La mariposa volotea
y arde -con el sol- a veces.

Mancha volante y llamarada,
ahora se queda parada
sobre una hoja que la mece.

Me decían:-No tienes nada.
No estás enfermo. Te parece.

Yo tampoco decía nada.
Y pasó el tiempo de las mieses.
Hoy una mano de congoja
llena de otoño el horizonte.
Y hasta de mi alma caen hojas.

Me decían:-No tienes nada.
No estás enfermo. Te parece.

Era la hora de las espigas.
El sol, ahora,
convalece.

Todo se va en la vida, amigos.
Se va o perece.

Se va la mano que te induce.
Se va o perece.

Se va la rosa que desates.
Tsmbién la boca que te bese.

El agua, la sombra y el vaso.
Se va o perece.

Pasó la hora de las espigas.
El sol, ahora, convalece.

Su lengua tibia me rodea.
También me dice:-te parece.

La mariposa volotea,
revolotea,
y desaparece.

Pablo Neruda

sábado 10 de noviembre de 2007

Para Javier


_Para mi que no...
_Para mi que yi...
_mmm...no
_mm..yi, yo creo que yi...
_no
_yi
_no
_yi
_no
_yi
_no
_yi
_no
_yi
_no
_yi
_no
_yi
_no y basta!
_yii, dale...
_no
_MAMÁAAAAAA! Decile que yiii!
_no
_MAAAAAAA! Yiiii...
_no y punto rojo ultranegativo que nadie me puede pasar!
_yiii..punto ultravioleta que pasa al rojo...
_no punto fluorescente que se ve en la oscuridad que nadie nadie me puede pasar!!
_yii!!!
_no
_yi
_no
_yi
_no, no, noooo...no te escuchoo!! NO TE ESCUCHOOOOOO!!!
_yi..yiiiiiii!!!
_AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!!!
_MAAAAAAAAAAAAAAAAA, DECILEEEE, MAAAA!!!!
_AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH
_BASTA!!!!
_AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!!!!



Tener un lugar donde volver, y volver a volver cada vez que lo necesito. Gracias.
Feliz cumple nabo!! TE QUIERO!!!

viernes 9 de noviembre de 2007

Mapa topográfico

Que miedo, a veces, no sentir el propio cuerpo.
No me veo. No me conozco. Me siento y no me creo. No soy. O soy en otro lado. Lejos de mi lado.
No se si soy una, o dos, o cien, o media, o casi. Si soy garganta, o saliva, o voz, o un útero solitario. Útero esperando.
Que miedo, a veces, si no soy toda. Si algo se me escapa. Si me escapo. Me extravío. Si me separo en hombros, brazos, manos, dedos, uñas, huellas...digitales, y vuelvo a ser única. Única huella, de único dedo, de única mano...y otra vez soy cien. Otra vez me pierdo. Me busco y no me encuentro la piel que había dejado en todos lados. En muchas manos. Ni una cicatriz. No me encuentro la sangre, que espesa corre... ¿hacia dónde vas tan lento? Se escapa de mi. Pero se esta llevando mis heridas, y mis plaquetas y mis glóbulos blancos, blancos del miedo, que se vuelan cuando les respiro cerca. No se quieren amontonados. Me parezco a cada uno de ellos.
Que miedo, a veces, si me hago sistema, aparato. Si me hago función y no funciono. Y me frustro. Me ahogo. Me hago azul. Como el mar. Frío. Y tomo envión y salto y me hago pulmón, ventana, cortinas amarillas y me abro. Me hago milagro. Me salvo. Y corro, corro, corro. Y lato bien fuerte. Hasta salirme del pecho. Entonces es verdad. Y corro, corro, corro. Me gasto. Me traspiro. Me bebo. Me repongo.
¿Y que más? Nada más. Lo mismo. Silencio. Quietud. Vacío. Libertad... Soy espalda con vértigo. Labios secos. Pánico. Lloro bajito. Soy lágrima. No quiero volver a beberme. Quiero des-hacerme. No quiero ser más acá. Entonces miro el sol. Y me evaporo. Y me voy. A ser. A otro lado.