sábado 28 de junio de 2008

Fugarse

INTENTO NÚMERO UNO: Miro por la ventana. Veo un árbol. Un árbol grande, con hojas verdes o amarillas que brillan al sol. Brillan cuando las mueve el viento, casi todas a la vez. Casi. Brillan a destiempo, brillo que se escapa para que no lo miren...porque le da vergüenza...o porque se hace el misterioso y quiere dejarnos con la duda. Se mueve cada vez más rápido y yo, que trato de atraparlo con la vista, muevo los ojos como el árbol. Soy un poco yo, soy un poco el árbol... soy el árbol.
(El viento cierra la puerta de golpe y me doy vuelta. Soy yo. Fracaso.)


INTENTO NÚMERO DOS: Lleno la bañera de cubitos. Espero a que se derritan. Cubitos celestes, agua azul. Me desvisto y entro. Al principio el agua me pincha, la piel se eriza, se mueve, se defiende. Me quedo quieta y lentamente voy perdiendo el color...y me vuelvo azul, como el agua fría. Soy celeste, soy azul...soy el agua.
(Salgo con un salto de la bañera y me envuelvo en una toalla. Soy yo. Fracaso.)


INTENTO NÚMERO TRES: El amor. Con quien sea, donde sea. Me olvido de quién y de dónde porque me lo pide el cuerpo. Abandono el cuerpo. Se lo dejo a nadie. Se lo regalo y me voy. Un instante, casi nada. Nada.
(...vuelvo, inevitablemente. Soy yo. Fracaso.)

martes 24 de junio de 2008

Je l'ai rencontrée

Anoche la encontré soñando.
Soñé que sonaba un teléfono blanco (que ya no anda hace mucho tiempo, pero que guardo...por si suena), lo atendía y era ella (1). Me decía que estaba viajando a Francia y yo le pedía que no llegue, que vuelva, que el mediterráneo se traga a la gente que se va y novuelvenuncamás. Colgué en teléfono blanco de miedo, me envolví en una frazada azul y agujereada por quemaduras de cigarrillo, y fui a buscarla.
Sin avión, sin equipaje y sin querer, llegué a una callecita angosta de un pueblito antiguo de Francia (ella siempre estaba un poco en lo viejo). Hacia mucho frío, el aire estaba lleno de agua y empañaba los vidrios de los autos y de las casas que no se dejaban ver. Tanto así, que por un momento tuve miedo de haber sido tragada yo también por el mediterráneo.
Pálida como el telefóno, comencé a sumergirme en la noche cada vez más oscura, más espesa. A buscarla en las veredas enceradas, en las almohadas blancas, en las hebillas rojas, en la vainilla, en las migas que comían las palomas, en el congreso(2), en la hora que marcaban los relojes de las iglesias. La busqué y la encontré, por fin, en los techos. Estaba rodeada de gatos. Amigos gatos. Todos con los labios paspados y las narices coloradas por el frío, o por el vino. Todos maullando, cantándole a la noche.
Le cantaban a la luna porque no estaba llena. Le cantaban secretos y recuerdos. Le cantaban cordones, portones, faroles, caracoles, semillas, frutillas y sombrillas. Cantaban y lo cantaban todo. Lo regalaban todo de tal forma que me causó gracia. y me reí. Pero me reí tan en serio, tan completa, con tantos huesos y tantos músculos que me hice risa...quedé suspendida en el aire y fui soplada por el viento, que era suave, hasta llegar al centro de sus gargantas crispadas, que sin notar el cambio, comenzaron a cantar de júbilo...


Nota 1: Ella es María Laura. Es mi amiga. La extraño.

Nota 2: En Francia no está el congreso, sólo que Ello no lo sabe.

Nota de nota 2: Ello es la parte mía que sueña...capaz.

domingo 22 de junio de 2008

Resignar la novedad

Ya está todo dicho.

Digo que ya está todo dicho y alguien ya lo dijo antes.
Digo que ya está todo dicho y alguien ya lo dijo antes y las letras me duelen, me duelen, me duelen.
Digo que ya está todo dicho y alguien ya lo dijo antes y las letras me duelen, me duelen, me duelen...hasta que encuentro el cómo.

sábado 21 de junio de 2008

...un secreto

Deseo regalar el mar. Dárselo todo a él, que lo necesita.

viernes 20 de junio de 2008

Ella que se muestra entera

Desde la vidriera ve espaldas que trazan perspectivas, que buscan más allá. Ve andares ansiosos, gestos desnudos, pechos vacíos y bocas desgarradas que hablan con los codos y que señalan con ojos deseosos la ropa que ella viste.

En la vidriera se la ve vestida, y vestida está completa y nada le falta... ella, maniquí ojos de vidrio que de no buscar se quedó muda.

martes 10 de junio de 2008

Sin alas

Desde el día en que se arrancó las alas que corre más fuerte, nada más alto, camina más lejos, mira más adentro, habla más liso y sube más hondo.

martes 3 de junio de 2008

Cuando vuelven las noches de invierno...

Me gusta encontrar lo viejo existiendo en lo nuevo, como un detalle.