lunes 23 de marzo de 2009

Té para devolverte

El té de manzanilla le devolvía algo que se había sacado.
La soledad es el ruido del ventilador, pensó. Observó su alrededor convenciéndose de que el mantel blanco, la cucharita de plástico y la azucarera de metal eran los mismos que le habían servido el café con leche esa mañana, cuando todavía todo era de verdad. Volvió a la taza, la agarró con ambas manos y dejó caer su frente sobre los bordes, esperando que alguien la empuje para adentro o para afuera.
La soledad es el ruido del ventilador y el peligro debe ser esto, volvió a pensar. El peligro debe ser hacerse una pregunta y después tener que inventarlo todo de nuevo.

8 saltos:

Violeta dijo...

la soledad suena como el ruido del ventilador, si lo único que se oye es eso. odio los ventiladores, me secan la nariz.
hay veces q no me pregunto ni pregunto, sólo para no tener q volver a inventar todo de nuevo.

Rosas Gamarra dijo...

El peligro es un machete en la mano del hombre equivocado y el té de manzanillas enfriandose para siempre...
La soledad del ruido del ventilador, cuando cae de ese cielo...

Usted escribe muy bien...

María dijo...

Pregunte-se Violeta! Salta Violeta, Ja!

María dijo...

El peligro es que usted elogie a alguien que no tiene la menor idea de nada! Gracias, siempre un gusto.

(le debo algo, no me olvidé, en cuanto tenga un ratito le mando!!)

Rosas Gamarra dijo...

Abstengase de hacer un análisis psicológico de dicho material... No sea jodida...

María dijo...

jaja jamás haría una cosa semejante!

Violeta dijo...

voseo demasiado como para comentar en este blog, jeje. acá son todos educaditos!
beso mery.

María dijo...

jaaja, se hacen los que! Y yo los sigo =)
Listii, te voseo!