Él dijo te amo y ella sintió pena, primero por ella y después también.
Él dijo te amo y ella quiso amortiguar lo pesado del cielo con las yemas de los dedos, acariciandole en el rostro una boca sin lengua.
Él dijo te amo y ella renunció, una vez más. Porque ella sólo puede amar lo inconstante, lo que no le pertenece. Porque él está ahí, en carne y hueso, dejándose tragar por las aberturas de sus sábanas, ofreciéndole su vida entera en dos palabras. Esas-dos-palabras.
domingo 8 de marzo de 2009
No lo sientas
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6 saltos:
por qué nos atrae lo que sabemos que no podemos tener y le tememos tanto al q sabemos q está?
gracias por el coment en mi blog, una amiga me dijo exactamente lo mismo hace una semana. je.
No generalice autodiagnosticos!jaja
Gracias a usted!
generalizo cuando no me banco ser así. la primera persona del plural da esa cosa de compartir el gataflorismo. la próxima va el comentario en 1era persona, como debe ser.besos!
jajaja
ese triple ja sonó a que sabés de qué estoy hablando cuando digo gataflorismo.
jeje
;)
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