Ella abre los ojos, abandona lo inconstante, se afirma sobre sus zapatos y comienza a andar. Ella camina sola, hacia adelante, derecho, en línea recta. Y si se cruza con lo imposible lo hace a un lado. Porque así no lo ve. Porque si no lo ve, no existe. Porque si no existe, no le duele.
No-le-hables-que-se-puede-caer.
domingo 17 de mayo de 2009
No me hables que me puedo caer
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