El té de manzanilla le devolvía algo que se había sacado.
La soledad es el ruido del ventilador, pensó. Observó su alrededor convenciéndose de que el mantel blanco, la cucharita de plástico y la azucarera de metal eran los mismos que le habían servido el café con leche esa mañana, cuando todavía todo era de verdad. Volvió a la taza, la agarró con ambas manos y dejó caer su frente sobre los bordes, esperando que alguien la empuje para adentro o para afuera.
La soledad es el ruido del ventilador y el peligro debe ser esto, volvió a pensar. El peligro debe ser hacerse una pregunta y después tener que inventarlo todo de nuevo.
lunes 23 de marzo de 2009
Té para devolverte
miércoles 11 de marzo de 2009
Qué se llueven todo!

Ojalá que entre la lluvia y se lo lleve todo.
Ojalá se inunden las gargantas, se desborden las certezas, se rompan las palabras y se derrumben las verdades.
Ojalá se nos llenen los pies de charcos y tengamos que saltar.
Ojalá-que-entre-la-lluvia-y-se-lo-lleve-todo.
lunes 9 de marzo de 2009
domingo 8 de marzo de 2009
No lo sientas
Él dijo te amo y ella sintió pena, primero por ella y después también.
Él dijo te amo y ella quiso amortiguar lo pesado del cielo con las yemas de los dedos, acariciandole en el rostro una boca sin lengua.
Él dijo te amo y ella renunció, una vez más. Porque ella sólo puede amar lo inconstante, lo que no le pertenece. Porque él está ahí, en carne y hueso, dejándose tragar por las aberturas de sus sábanas, ofreciéndole su vida entera en dos palabras. Esas-dos-palabras.
sábado 7 de marzo de 2009
Presente impostergable
Último paso. Última nube. Última baldosa rota de miércoles. Último cigarro. Último charco. Última esquina. Último humo. Último frío. Último abrazo. Última nuca. Último calor. Última piel. Última mano. Última fuerza. Último intento por cambiar algo del mundo. Último mundo. Fin.