martes 30 de junio de 2009

Hoy que así:

Fin del día. Sangre revuelta. Nuca despeinada. Corazón vivido.
Viento que lava la cara...y de repente tan feliz.

viernes 19 de junio de 2009

Mi abuela

Mi abuela era, ante todo, una vieja. No era como las abuelas de ahora que van al gimnasio tres veces a la semana y caminan sobre botas con taco. No. Mi abuela tenía el pelo blanco y los cachetes rosa. Olía primero a colorete y después a esa colonia de frasco de vidrio amarillo que compraba en el almacén. Todo en su casa olía a ella: las sábanas, las toallas, los sillones, los tapersitos verdes donde guardaba el estofado, y hasta la mesa de madera de la cocina. Todo llevaba los cachetes rosa...y sus besos. Sus besos estaban besados en en los pañuelos, en las tacitas blancas de café, en la bombilla del mate...Mi abuela tomaba mate con su hermana Aurora cuando se juntaban a tejer. Yo me quedaba mirándolas, y me sentía re importante si me dejaban desenredar los ovillos y tomar un mate amargo. No me gustaba el mate amargo, pero lo tomaba igual porque ellas me lo festejaban. Me gustaba cuando mi abuela me festejaba algo, me gustaba cuando festejaba. Se reía muy poco, casi nada, pero cuando lo hacía, le saltaban estrellitas desde el ombligo a la garganta y de la garganta al paladar...
Lo que másmásmás me gustaba de mi abuela eran sus uñas. Eran rojas y redonditas...como pétalos de flores, le decía.
A ella también le gustaba cuando yo le festejaba las uñas.

martes 16 de junio de 2009

Descarada volvé!

De repente me di cuenta que no la tenía más. Se había perdido o se había escapado.
Quizás la dejé pegada entre las sábanas, en aquella época en la que dormía valientemente boca arriba. Quizás se la llevó el rio, o se la quedó un abrazo, o se fue escalando fríos.
El punto es que la la busco y no la encuentro, porque no da la cara, porque no puede, porque no tiene.
Quiero mi espalda, otra vez...que se me escapan los miedos.

jueves 4 de junio de 2009

Sí,

podes llevarme puesta. Hoy no me necesito.