- Mirá. Se me murió en el camino.
- Tirála.
- No puedo.
- ¿Para qué la querés?
- Para escribirla.
- La muerte no se escribe. Es un imposible de la gramática.
- ¿Y qué voy a hacer con toda esta tierra?
- ¿Es fértil?
- No sé.
- Probá.
- ¿Cómo?
- Regá.
- No me dejan.
- ¿Por qué?
- No hay agua.
- ¿Se acabó?
- Sí.
- Es triste.
- Sí.
- Bueno, no sé...escribila y listo.
- La muerte es un imposible de la gramática.
- Entonces pará de aburrir a nuestro lector imaginario.
- Bueno.
miércoles 26 de mayo de 2010
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2 saltos:
jaja.
coger y morir no tienen adjetivos diría Alejandra Pizarnik.
jajaja lo dice mejor que Lacan
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