Silencio passé, silencio passé, silencio demi-plié. Soy de la gente que dos por tren llora. Se me rompe el llanto en cualquier estación, en la cara de cualquier vagón. Sí, ya lo sé, pero ya no sé no llorar. Ya no me sirve la técnica del bostezo, ahora me inunda el frío y tengo que cerrar la boca, apretar la lengua contra el paladar y cerrar los puños. Siempre es así. Siempre empieza así un llanto, y siempre termina en la manga de un buzo o de un tapado.
Silencio demi-plié, silencio pas de chat, silencio demi-plié. Ayer tuve ganas de saltar por encima de tu hombro, devenir pantera, hacerte doler mucho y dormir relajada sobre la rama de un árbol. Me gustaría ser pantera para correr a la velocidad del grito. Ayer tomé un pequeño impulso, pero no corrí; simplemente saque mi mano de tu mano y me rasqué la frente. La técnica del rascado de frente, todavía me sirve. De frente. Mirar de frente y pronunciar la primer palabra para después decirlo todo.
Silencio passé, silencio passé, silencio relevé. Decirlo todo. Todo es esta sensación de miedo y de octubre y de vértigo. De vértigo que me tiraría de cuerpo al piso en cualquier estación, en la cara de cualquier vagón. Pero no. Hago silencio, me rasco la frente y tengo tanto por decirte, mi amor, ¿qué decirte? Tengo que decirte la palabra amor, es tan difícil la palabra amor, siempre sobra. Todo sobra. Ésto sobra. Es todo tan absurdo, ¿qué estoy diciendo? Estoy diciendo nada y cuando digo nada hago silencio.
sábado 2 de octubre de 2010
Pas de Deux
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3 saltos:
Silencio Retire.
Retire?
yo no, sigo de cuerpo al piso con hambre de sueño je.
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