Hilos de vidrio que hacen charco y me enredan el paso, me tropiezan, me detienen, me comienzan y me terminan. Luces en el cielo, rayos y centellas: ¡qué se caiga! Qué se caiga el cielo de una vez, quiero hacer las cosas mal. Quiero hacer las cosas. Quiero otra forma de hacer las cosas. Ahora. Qué se caiga ahora que estamos vivos. Qué aplaste a todos estos siglos de culpa abstracta, alienante y sin objeto; pecado original, culpa perversa. ¡Sí, que se rompa el cielo y se nos caiga encima, lluvia de estrellas, desastres carnales, ahora que estamos vivos! ¡Acá! ¡Ahora que estamos vivos! ¡Vivos!
jueves 4 de noviembre de 2010
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3 saltos:
reabrí mi blog. le cuento porque ud. preguntó.
un beso!
te tengo q repetir el adjetivo....sublime.caro
¡caro!
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