"si tienes un monstruo, escríbelo", Goethe.
Ahora, escuchame vos, chiquita experimentada. Vos que tomás decisiones trágicas (que no te tienen en cuenta) porque te la aguantas. Vos que hablás despacio, que te bancas los silencios como una lady y que tenés el tupé de cerrar la conversación con un "no tengo nada más para decir". Escuchame vos, minita curtida, vos que cortás el teléfono con una relación y después te atás los cordones de las zapatillas con calma zen. ¿Cuánto te duró? ¿Diez cuadras? Dale que en la cuadra doce se te empezó a retorcer el estómago y en la cuadra veintipico ya no te pasaba aire por la garganta. Pero no paraste eh, qué vas a parar vos, tipita experta. Aceleraste la marcha y después de una hora levastate la vista del ombligo y ni sabías donde estabas. Pero volviste, claro. Siempre volvés. Intacta y con la cara fresca.
Saliste al patio, te arremangaste los pantalones, te sacaste las zapatillas y te pusiste a regar como si nada...y hasta tuviste la desfachatez de tararear el himno a la alegría. Pero escuchame querés, mirate la piel, la tenés erizada (y con 28º de ST), ¡sentite! ¿Y las manos, te las viste? ¡Estas temblando como una hoja!
Entonces POR FIN largas la manguera y te caes de llanto al suelo como si se terminara el mundo.
Y eso que vos tomás a la gente "con pinzas", ni vos te la crees. Gila.
Saliste al patio, te arremangaste los pantalones, te sacaste las zapatillas y te pusiste a regar como si nada...y hasta tuviste la desfachatez de tararear el himno a la alegría. Pero escuchame querés, mirate la piel, la tenés erizada (y con 28º de ST), ¡sentite! ¿Y las manos, te las viste? ¡Estas temblando como una hoja!
Entonces POR FIN largas la manguera y te caes de llanto al suelo como si se terminara el mundo.
Y eso que vos tomás a la gente "con pinzas", ni vos te la crees. Gila.
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