martes 14 de diciembre de 2010

valen va...

Él es libre. Un día se va y no sabe si vuelve. Y si no vuelve se sube a un par de alas de tela metálica, vuela en el cielo que le da La Paz y después te dice que volar es como cuando estás soñando y te despertas de golpe.
Yo abro los ojos grandes pero después de un rato vuelvo los pies a la tierra y le pregunto de qué vive. Él  me contesta que siembra stevia y canta. ¡Canta! Canta en los restaurantes y la gente lo aplaude. ¡Lo aplauden!
Dice que canta con poco aire porque todavía no aprendió a respirar en Bolivia, pero que optimiza en todo momento su nueva atmósfera.
A esa altura ya se dio cuenta de que está contento en todos los niveles de todos los ratos y opina que ese estado se puede mantener en cualquier parte del mundo, si uno se lo propone.


(No pudimos conectar la camarita para vernos las caras, en el manejo de la tecnología nos parecemos. Le pedí que se describiera y después de una vaga comparación con la imagen que nos dejó, dijo que se sentía cada vez más lindo. Yo me lo imagino con las manos más sucias y la sonrisa más blanca. La gente que se siente linda trasmite algo lindo.)

2 saltos:

La MaJo dijo...

esta suspendido en las alturas, mágico LA PAZ - uno se para de puntillas y toca el cielo con la yema de los dedos.
bello es tu blog, hermosisimo soy asidua a pasarme por aki...:D
Buenas vibras desde la humedad del oriente Boliviano!:D

maria dijo...

ay, me dieron ganas de tocar el cielo. Algún día iré a probar la sensación.
Gracias, y un gusto!