A veces unas manos la llevan a otras manos, y pasa de mano en mano y nada hasta donde nada. A veces un viento azul de margaritas y de papeles amarillos con palabras nunca escritas, la empujan hacía el silencio, justo detrás de lo blanco de la luna. Y se queda así...arrastrada. Fría. Ausente.
Y si la quieren traer de nuevo se deja, pero no vuelve.
Y si quiere volver apenas rema, apenas se queja entre las cejas. Imperceptible.
¿Será que su felicidad es flotando sola en ese rio de jugo de ciruelas y gritos invisibles y zapatos con hebillas y espejos empañados?
lunes 25 de enero de 2010
a-penas culpable
viernes 8 de enero de 2010
Chau,
me fui a tomar un barco iris.
http://www.goear.com/listen/b2a7762/17-plumas-y-cascabeles--los-concheros
jueves 7 de enero de 2010
De vientos y carretes
Él dice que sí y yo le creo. Le creo desde hoy que me sacó una espina del dedo.
Se levantó, trajo un costurero de cartón y lo abrió. Adentro se atesoraban varios carretes con hilos de colores. Por un momento pensé que podrían ser suyos (sí, él que se viste de libre, también atesora. sí, una pena.) pero no.
Finalemente, bajo la condición de ser antes incendiada, me dejé escarbar con una aguja las profundidades de la yema del dedo. Primero me dolió, después no. 
Él se asoma sin cuidado y te invita a saltar. Sí, te invita. Y si le decís que no, salta solo y vuela. Y después vuelve en busca otro cielo. Y si quiere te vuelve a invitar.
Y sino no.
Sino se tira otra vez solo y vos lo ves de lejos, volando contra la corriente. Pelea hasta que se encuentra con un viento que lo quiera. A él le gusta que lo quieran, y si quiere, te lo hace saber.
Y sino no.
lunes 4 de enero de 2010
Rayuela, cap: 7
"Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua"