Alguna vez voy a tener una casa, mía. No va a ser muy grande, pero va a tener cortinas blancas con puntillas en las ventanas. Las ventanas no van a tener rejas, porque no voy a sentir miedo como ahora.
Alguien va a cuidar de mí y yo voy a cuidar de alguien. Alguien me va a calentar los pies en la cama y yo yo le voy a agradecer tejiendo bufandas que lo abracen en agosto.
Todas las mañanas me voy a despertar enredada en el canto de los pájaros, y me voy a quejar, y voy a fingir mal humor pero en realidad me va a gustar.
En Septiembre voy a hornear pasta frola de membrillo, otra vez, y me va a salir tan rica como antes.
En Febrero voy a inventar el helado de peras y quizás a alguien le guste...quizás en Febrero se escuchen carcajadas y ladridos en el patio y yo entienda que es una guerra de agua, y que volvió el carnaval, y que volvieron los sifones de soda, y salga saltando con uno a jugar...a jugar...
Sí, no lo conté voy a parir amor por parto natural más de una vez. Aunque ese tramatólogo me haya dicho que tenía la cadera rotada y que iba a necesitar cesárea.
Y sí, tampoco lo conté, la casa va a tener un patio con baldosas rojas y muchas macetas con olor a tierra recién regada. También va a tener una mesa larga para que entren todos los amigos y compartan el vino hasta cantar canciones del dos mil y un poquito.
Y una tarde será la tarde en la que se hayan ido libres todas las carcajadas del patio y yo tendré el pelo gris y trabajaré menos y tejeré más...y me dirán que soy una vieja gaga porque sigo saliendo al mundo con cascabeles en los pies, porque voy a seguir teniendo la corazonada adolescente de que todo es transformable y seré feliz cada vez que lo compruebe. Como ahora.
Finalmente, una noche cualquiera voy a escuchar a un viejo cascarrabia protestar por cualquier cosa y lo voy a mirar a los ojos y va a tener ojos de viejo y lo voy a besar tanto, tanto, que se va a volver a enamorar de mi.
Y si tengo suerte, me voy a morir de amor.
Fin.
martes 29 de junio de 2010
Sueño de una noche de invierno
domingo 27 de junio de 2010
Sólo porque se estila
En estas situaciones saludo al llegar y al irme, me río y/o sonrío ante determinados estímulos, miro a la gente hasta la línea de los hombros, no me arrojo al piso a gritar, patalear ni llorar y disimulo ¿bastante bien? que adentro me llueve a baldazos, que tengo casi todas las baldosas flojas y que no puedo parar de pisarlas y enterrarme hasta el cuello y quedarme nadando perrito en un vaso de agua con hielos.
Sólo porque se estila.
domingo 20 de junio de 2010
De repente y casi sin repetir y sin soplar
se te cae todo el barrio, toda la manzana, todos los ruidos, toda la vereda, toda la casa, toda la tarde, toda la pieza, toda la cama, toda la frazada, toda la ropa y toda la piel: te quedas desnuda en el medio del invierno sin saber bien qué estás pisando y nadie te abraza.
domingo 13 de junio de 2010
¡chh-chh! No era para vos. Para vos. Los lunes la puta se viste de rosa y camina por el borde de sus precipicios. Contornos de miel, miscelánea en los labios. Ronchas de abejas impalpables. Empapables. Los martes la puta siente al tiempo derramársele entre las piernas. Otra vez. Vez que vuelve, no para siempre. Todavía tengo las cartas, las cartas. Siguen amarillas, en una bolsa ziploc. Me desafiaste a no cerrar los ojos abajo del agua. No me sirve. Los miércoles la puta realmente se convence de que todo está bien. No es necesario que me atrapes, puedo bordarte en papel araña y el sol en la espalda hasta la seis y media no está tan mal para junio. El jueves la puta trastabilla y cae, inevitablemente. ¡chh-chh! No era para vos. Lo supe desde que me di vuelta. Mugre de invierno y de naylon y abejas.
viernes 4 de junio de 2010
miércoles 2 de junio de 2010
martes 1 de junio de 2010
Apagar el despertador con tristeza. Lavarse los sueños de la cara con tristeza. Vestirse con ropa de algodón y de tristeza. Buscar textos con tristeza. Resumir con naranja y tristeza. Terminar con la tristeza. Caminar con el sol en la nuca y la tristeza en los pies. Frenar en cada esquina con tristeza. Comprar pinturas con tristeza. Pintar valijas de verde tristeza. Salir, ya de noche, con tristeza. Esperar y esperar parada en la tristeza. Fotocopiar tristeza. Proyectar cosas lindas, con gente linda y con tristeza. Subirse en el colectivo vacío con tristeza. Sentarse atrás con tristeza. Saludar al chofer con tristeza. Caminar sin frío, sin miedo y con tristeza. Llegar con tristeza. Cerrar la puerta de calle con doble vuelta de llave y de tristeza. Abrir la heladera con tristeza. Recalentar tristeza. Masticar tristeza. Tragar tristeza. Bañar la tristeza del cuerpo. Acostarse con tristeza. Leer con tristeza. Destaparse con tristeza y escribir treinta y dos veces la palabra tristeza. Treinta y tres.