Soy bastante feliz.
sábado 31 de julio de 2010
miércoles 28 de julio de 2010
Lacasaporlaventana y laventanaporlacasa
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| La foto es de Santiago Fagnani |
La última vez que me caí de boca guardaba las manos en los bolsillos. Dije que tenía las manos frías. Dije que me caí de boca porque no apoyé las manos frías. Dije que te solté las manos y no las usé nunca más. Más. Dije que quería más y que entonces me arrojé a un precipicio. Dije que el precipicio tenía un fondo y que me partí la boca. La boca, dije que boca y dije que partí. Que partiste, que partriste, que partimos. Amar, Temer y Partir. Amar, Temer y Partir. Los modelos de conjugación verbal esconden mensajes subliminares. Dije que la madre lengua losdiseñó minuciosamente para introducirnos mensajes por debajo de los límites normales de la percepción. Los límites normales. De la norma al límite y del límite a la norma. ¿Quién dicta las normas? Presénteseme una autoridad competente y dícteme una norma. Dije que busco mis límites normales con las manos desesperadamente frías y que sólo los encuentros en el fondo de un precipicio. Dije que te busco desesperadamente en los precipicios y que sólo encuentro un fondo frío. Agua. Río. Dije que después de vos viene el fondo y que después del fondo me viene la carcajada. Parate y mirá como quedaste,
ridícula.
jueves 22 de julio de 2010
Elogio a la locura
Yo entro tímida y ellos salen esquiando sobre lava de volcán exagerado. Yo tengo dudas y ellos deciden armar un muñeco de nieve con dos cabezas. Yo tengo frío y ellos bailan alrededor de un fogón invisible. Yo doy una consigna y ellos se suben a una silla para gritar su verdad a los cinco vientos y ver a los ojos y despilfarrar el alma sin guardar nada para después. Vivos. Tan vivos que mis dudas, mis reglas y mi miedo a equivocarme resultan pequeños, irreales, superfluos...casi como un adorno.
miércoles 21 de julio de 2010
La parte oscura
Vos no lo entendés, pero si te vieras. Si te vieras tendido sobre una cama tendida, peleándome desde el otro lado de un tablero de damas chinas, entenderías por qué no me quiero sacar las zapatillas.
Y van once años y me sabés a oscuras.
Ganame.
domingo 18 de julio de 2010
Late
Vapor vapor va por cordón de la ventana, vidrios rotos. No me gustan tus caramelos, guardalos para más tarde. Tarde, el frío en las botas me hace doler los dedos. ¿Caminar descalza con este frío de locos? ¡Subite a la vereda, querés! ¿Querés? No quiero, no me gustan tus caramelos. Tenías razón, al final la vida te espera en cualquier esquina con un ramo de flores. ¿Olés? No, se me endurecieron las papilas olfativas. No tenés tal cosa. ¿Qué sabés? Sé. Se. Se va, total la vida lo espera en cualquier esquina con un ramos de flores. No conocía el barrio de Flores. Me lo imaginaba. Me lo imaginaba más poético. ¿Patético? Poético. No hace falta que rime. Arrimate. ¿Segura? Sí, tengo tanto frío. ¡Corré! ¿Hasta dónde? Hasta la esquina, te juego. ¡En sus marcas, listos, ya! ¿En sus marcas? No, no quiero estar en sus marcas. ¡A la una, a las dos y a las tres! Son las cuatro, es tarde. ¡Listos, preparados, ya! No estoy lista. No soy lista. No soy. Dos tomates perita, dos cebollas, media docena de huevos y 60 gramos de jamón crudo. Lo crudo es el invierno y no me gustan tus caramelos y no me gusta encontrarme a la vida en cualquier esquina muriéndoseme en la cara. En la cara. Cara está la cebolla para andar llorando sobre una tablita de madera. No piques más. No piques flores, me gustan las flores. Y el barrio de Flores también. El que me imaginaba y éste. Los dos.
miércoles 14 de julio de 2010
Ser y dejar Ser
lunes 12 de julio de 2010
La velocidad de la sangre
Te lloré tanto, tanto, que ya deberías estar afuera con las cosas del mundo. Pero no, seguís acá. Sigue tu ausencia atravesándome el cuerpo, contorneándome un nuevo vacío, un infinito más para mis quejas.
Y mirá que ya no te extraño, eh. Es tan extraño. Ya no te sueño desprendiéndote de la piel, ya no te nombro delante de nadie, ya no te espero en los mensajes de texto, ya no te busco en las cartas ni en las fotos, ya no te trae el olor a galletita ni el cielo estrellado, ya no te traigo. Ya no te llevo conmigo. Ya.
Ya es hora.
Hora de ahora.
Ahora: después de vos.
Vos terminaste y todo comenzó al lado como si nada.
Como si nadie.
Nada de Nadie.
Es cruel.
A veces me pesco, ¿sabés? Me pesco inventando carnadas con rimas y lanzando cañas invisibles hacía el lado de allá. Por suerte, solo de vez en cuando traigo algunos caracoles. Pienso que los caracoles deberían quedarse en su lugar, el mar. Una vez en Villa Gesell, en temporada baja, entré en un localcito que tenía un cartel en la puerta que decía "cementerio de caracoles". Entré un poco por curiosidad y otro poco por aburrimiento. Adentro había paredes con manchas de humedad y cosas con caracoles incrustados. Relojes de pared con caracoles, ceniceros con caracoles, floreros con caracoles y hasta unas vírgenes que, además de caracoles, tenían el poder de pronosticar los cambios climáticos. Tuve ganas de llorar y de vomitar. No lloré ni vomité pero comprendí que los caracoles deben dejarse en su lugar. Y yo debo dejarme en mi lugar. Lugar que no se por donde anda, pero que sé que es
ahora.
Ahora con una jaula atravesada en el pecho.
Jaula vacía de palomas.
Palomas queriendome salir de la garganta.
Garganta llena de gritos.
Gritos llenos de letras.
Letras que se escriben solas a la velocidad de la sangre.
La sangre.
La sangre.
Sólo me sale escribir con sangre y ya no es para vos.
Es triste.

