sábado 12 de marzo de 2011

Aparte de silbar, enojo. Enojo en remojo mientras son las seis de la mañana. Es mañana. Ya es mañana a las seis de la mañana y todavía no me importa. No puedo silbar y que me importe al mismo tiempo; mañana será otra noche, mañana dormiré. Pero ya es mañana. Bueno, pasado, no estoy apurada. Tengo más vida que apuro y se me canta silbar sin dormir hasta pasado.
Pasado se refiere a futuro. Se supone que hay que pasar mañana para llegar al pasado, esto mismo expliqué en la cola de un cine cuando se estrenaba volver al futuro. Me fastidia tener memoria para acordarme que llovía a cántaros y que tenía puesto un jean con pitucones a florcitas celestes. La palabra pitucón opina de más. Una palabra debería experimentar la sensación de vestir pitucones a florcitas celestes en la cola de un cine para dar juicio de valor sobre tales parches. Estoy hablando de parches y estoy hablando de memoria. Y no viene al caso, yo quería hablar del futuro. Quería decir que pasado dormiré, que mañana estoy silbando y que hoy no regué las plantas. Ojalá pasado llueva sin parches, tengo tanto calor. Ahora mismo está saliendo el sol y me está escupiendo amarillo sábado en la cara. Enseguida va a sonar la alarma y no me voy a despertar. Voy a lavarme los dientes, voy a desayunar y me voy a ir a trabajar. Todavía sigo en ropa de viernes.
Tengo calor y vida y no para de amanacer. Amanecer, corrige Word. Amanacer, insisto.