Mi pronóstico subjetivo anuncia un cielo parcialmente despojado, un banco de plaza disimuladamente olvidado, unas botas al sol, una risa liviana, unas cuantas palomas y varias rimas de mermelada a la hora de tomar-té. Mis manos siguen siendo mías. Tus manos siguen siendo tuyas. Todo lo demás es circunstancia.
lunes 18 de julio de 2011
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