es un buen momento para andar siendo.
viernes 25 de febrero de 2011
jueves 24 de febrero de 2011
lunes 21 de febrero de 2011
¡ulala lacan!
Hete aquí la FÓRMULA DE LA FELICIDAD: Súbase a un tren fantasma masomenos, tome el atajo de la respuesta anticipada y viva una vida monótonamente agradable que no de lugar al despliegue de preguntas incontestables. Una vida de deseo regulado. Zero angustia. Tranca.
Observación: No se le ocurra desconfiar de sus fantasmas, pues terminará llorando cada cuarenta minutos o escribiendo esto detrás de un boleto de colectivo.
domingo 20 de febrero de 2011
martes 15 de febrero de 2011
sábado 12 de febrero de 2011
If you want to be free, be free
Yo no sé, creo que aprendimos demasiado. Ahora la gente aprovecha promociones, se regala teléfonos celulares en san valentín y después se pelea por mensaje de texto. O se dice mua. ¿mua? La gente se toca poco, se besa contra los muros de facebook y después se etiqueta. Y si no se quiere más, se cuelga un cartel con nombre y apellido para anunciarse soltero.
Soltero para mi tía quiere decir incompleto. La gente como mi tía no se quiere, se completa. El amor se tiene o no se tiene; y si no se tiene, se necesita. Entonces resulta que la gente no se extraña, se necesita. No se quiere, se completa. No se toca, se facebookea.
Pero no fue siempre así, alguna vez fue diferente, yo a veces me acuerdo. Cuando no sabía lo que era, el amor era algo sencillo. El amor era conocerse en un areno y ponerse a jugar a lo mismo...y cuando se acababa el juego, te ibas y listo. Nadie esperaba nada más, eso era todo y era todo.
Cuando el amor era todo, los muros eran de verdad: eran de madera. Lo construías con todos los bloques de la sala para después derribarlos a carcajadas de la mano del chico que te había compartido medio chicle con juguito. Rompías lo que habías armado y después corrías a las trepadoras con sensación de grito gritado y eras feliz. El amor era feliz.
El amor era elegirse en el segundo recreo para abrir un paquete de merengadas, comerse el relleno rosa y enterrar las tapitas en una maceta. El amor era un montón de hormigas atravesando el patio con caminitos de galletita. El amor era compartir un secreto con hormigas en una sonrisa llena de brackets.
