ok, me diagnostico fractura de estrato expuesta.
sábado 30 de julio de 2011
"Una sensación de quemadura ácida en los miembros, músculos retorcidos e incendiados, el sentimiento de ser un vidrio frágil, un miedo, una retracción ante el movimiento y el ruido. Un inconsciente desarreglo al andar, en los gestos, en los movimientos. Una voluntad tendida en perpetuidad para los más simples gestos, la renuncia al gesto simple, una fatiga sorprendente y central, una suerte de fatiga aspirante. Los movimientos a rehacer, una suerte de fatiga mortal, de fatiga espiritual en la más simple tensión muscular, el gesto de tomar, de prenderse inconscientemente a cualquier cosa, sostenida por una voluntad aplicada. Una fatiga de principio del mundo, la sensación de estar cargando el cuerpo, un sentimiento de increíble fragilidad, que se transforma en rompiente dolor (...)"
Antonin Artaud, L'ombilic des limbes, 1925
jueves 28 de julio de 2011
Ni aunque me lance con cuarenta y siete lapiceras desde el piso veinte sobre dieciocho resmas de hojas en blanco. Ni aunque vomite hiatos a las suplicas y derrape triptongos sobre todas los boletos de todas las líneas de todos los colectivos.
Escribir ya no me dice. No me alcanza. No me da la vida.
Busco la vida y nada cesa de morirse.
Busco la vida y nada cesa de dolerme.
Busco la vida.
(¡Por favor!)
martes 26 de julio de 2011
domingo 24 de julio de 2011
"kilos de papel besado"
jueves 21 de julio de 2011
(h)abría
Si lejos fuese un lugar, sería más fácil encontrarme. Hacer de la distancia un lugar, traerse. Escribir kilómetros con paisajes y mariposas. Habría que ser Gretel, habría que trazar un camino de pan para empezar a mover las piernas. Pero Gretel no volvió, y yo quiero volver. Es que acá ya pasó, acá ya es otro lado. Acá me espero y me llamo repitiendo mariposas. Estoy llorando a los gritos y no se rompe ningún vidrio. Habría que ser soprano y soplar hasta los pulmones. Habría que ser lobo y destartalar todos los techos. Habría que ser, estoy de acuerdo. ¿Pero qué haces que no me estás siendo? Estoy tratando de traerte. ¿Y por qué no venís vos? Porque no existo, yo no puedo ni hablar, esta que habla sos voz. Vos podrías llegar de un salto, eso lo sabés. Sí, pero no me dejás, me tenés tanto miedo. Es cierto. ¿Por qué te tengo tanto miedo? ¿Qué traes, leones?
Y otra ves te quedás callada, ¿es para asustarme? Los leones asustan más cuando están detrás de una jaula. Quizás lo que me asuste sea la jaula. Quizás, si aturdo las rejas con mariposas, sienta menos miedo y pueda abrirte la puerta. ¿Pero de qué estamos hablando? ¿De cantidades? ¿Cuánto miedo no hay que tener para poder abrir una jaula? A mí siempre me sobra, me excede, me paraliza. Si ahora pudiera mover un músculo, lo usaría para abrirte la puerta. A vos y a todos tus leones. Si me van a comer, que sea ahora que no siento nada. Ahora que este cuerpo no es mío. Ahora que el pecho es vendaval y a-penas puedo agarrarme de estas letras para no salir volando por la ventana.
Habría que ser Gretel, habría que abrir una puerta y dejarse comer.
lunes 18 de julio de 2011
Decir sí
Mi pronóstico subjetivo anuncia un cielo parcialmente despojado, un banco de plaza disimuladamente olvidado, unas botas al sol, una risa liviana, unas cuantas palomas y varias rimas de mermelada a la hora de tomar-té. Mis manos siguen siendo mías. Tus manos siguen siendo tuyas. Todo lo demás es circunstancia.
