lunes 29 de agosto de 2011

Deseo que deseen. Esa es mi salud.

domingo 28 de agosto de 2011

Hecho de menos y arriesgo de más.

jueves 25 de agosto de 2011

Pincel(h)adas


"Difícil hacer el amor sin sentir que nos agarramos de una tabla"

miércoles 24 de agosto de 2011

Esta vida es mía.

lunes 22 de agosto de 2011

La euforia es un par de botas corriendo por Rivadavia

Hoy no se fue ni con los cordones desatados, ni con los nudos en el pelo, ni con el frío en la cara, ni con la mañana en los ojos. Hay cosas que me dan felicidad y soy feliz y punto. Soy feliz, feliz, feliz y puntos suspensivos.

(No me alcanzan los gritos)

domingo 21 de agosto de 2011

nos adivinamos mal.

pequeñez:

Me gusta terminar los párrafos con palabras esdrújulas.

jueves 18 de agosto de 2011

Vivir hacia adelante, como un pájaro. Flecha de tierra y de sangre. Pluma dirigida. Grito ajado y sonrisa de pez. Abismo. Verano de 1999. Mar. Toda las veces. Bicicleta roja. Todas las bicis.
Olvido y soy olvidada. Olvido y subo liviana, como un pájaro.

martes 16 de agosto de 2011

Los deseos cambian, mutan, se transforman...

y nosotras seguimos de pie.

sábado 13 de agosto de 2011

Un cielo doble faz podría ser...pero por las dudas no esperemos, miráme ahora.

jueves 11 de agosto de 2011

Lo único cierto es que busco el encuentro con los demás en cualquiera de sus formas. Y cuando esto sucede, verdaderamente, algo deja de contenerse para comenzar a ser.

¡hola vida!

miércoles 10 de agosto de 2011

Fue serte

Sí, podría mostrarme como vos querés verme, pero esta vez no. Esta vez elijo ser yo.

¿Qué quién es yo? No tengo ni idea...pero vos tampoco.

sábado 6 de agosto de 2011

Te sacás la bufanda, la tomás de los extremos, te reís apretando los dientes, y me atrapas. Me sorprendes. Me enredas por el cuello y me llevás hacia vos. Hasta vos. Pullover azul de viento de pájaros. Sol.
Yo en vos me parezco a tu bufanda: me elegís, te abrazo, nos abrigo, me escurro, te invento un nombre y acabo por el suelo. Me levantas. Nos olvidamos del invierno y nos acomodamos la ropa. Nos atamos los zapatos para irnos. Nos vamos.
Nos ofrecemos las manos, pero ninguno la toma. Caminamos por el borde de un silencio cómodo y llegamos a un puente de alguaciles. Dudamos si cruzar, pero ninguno formula la pregunta. Nos reímos de más. Hablamos de más. Nos imaginamos la otra orilla con tu mano en mi cintura, mientras me gustas pidiéndole deseos irrompibles a una cajita de fósforos.